Con la crisis nos hemos vuelto más sensibles y nos hemos dado cuenta de que, para sobrevivir, nuestra empresa necesita ser más productiva, flexible y competitiva en un mercado cada vez más globalizado y sujeto a cambios muy rápidos.

Hemos leído también en muchos sitios que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)  se han convertido en una herramienta imprescindible para conseguir esa competitividad y que, sin ellas el éxito está lejos de nuestro alcance.

Sin embargo, debido a nuestra estructura ajustada de personal, no disponemos en nómina de un experto en tecnología y cuando intentamos dar un paso adelante para reducir la brecha tecnológica que creemos padecer, nos acomplejamos ante términos como Cloud Computing, SaaS, CRM, ERP, Business Intelligence, BPM, etc.  A la vez nos damos cuenta de la gran variedad de proveedores de tecnología y de soluciones que ofrece este mercado tan globalizado de las TIC y nos preguntamos cuál de ellos/ellas es la más conveniente para nuestra empresa.

¿Qué hacemos?

¿Pedimos a nuestro proveedor habitual de informática que nos ayude? Puede ser buena idea, pero debemos pensar que si hemos incurrido en esta brecha tecnológica, en parte, puede ser debido a la falta de visión de nuestro proveedor.  Nuestro proveedor de soluciones informáticas debería jugar siempre el rol de socio tecnológico y buscar constantemente el valor añadido para nuestra empresa y esto parece que puede no haber ocurrido.

¿Nos fiamos de alguna de las visitas con demo de producto incluida que hemos recibido en el último año?  También puede ser una buena idea, pero debemos ser conscientes de que una demo representa una parte muy pequeña de una solución  y solo muestra las ventajas, nunca los inconvenientes de un producto, a la vez de que su objetivo principal es la venta. Por otra parte, que algo nos haya gustado no significa que sea lo mejor del mercado, es posible que en el mercado existan mejores proveedores y mejores soluciones.

¿Buscamos e incluimos en nómina a un profesional de las TIC? Es un buen camino si estamos dispuestos a gastar cierto tiempo en la búsqueda y a asumir el riesgo de que pueda salir “rana” (perdonad la expresión) . Por supuesto, también deberemos pensar en los costes que representará la continuidad de un mando intermedio / directivo a lo largo de los años.

En este punto me gustaría proponer una solución plausible, poco arriesgada y de bajo coste, el Interim Management Tecnológico que traducido sería algo así como Gestor Interino de Tecnología o lo que es lo mismo, una persona ejecutiva, experimentada, orientada a objetivos, resolutiva, rápida i fiable que se responsabilizará del proyecto, ya sea a partial-time o a full-time, y garantizará su óptima ejecución.

¿Qué ventajas representa el Interim Management para mi empresa?

Vamos a indicar algunas de ellas:

Conocimiento y experiencia.  Es la ventaja clave del IM, la transferencia de conocimientos y experiencia para su aplicación inmediata al proyecto. El Interim Manager Tecnológico  debe ser un sujeto muy polivalente en cuanto a que debe tener buenos conocimientos tanto del mundo de la organización empresarial como del de la tecnología para poder alinear ambos con la estrategia de la empresa.

Flexibilidad, rentabilidad y compromiso. El IM es un recurso muy flexible. La empresa puede contar con un profesional altamente cualificado exclusivamente para el periodo que dure el proyecto, ajustando totalmente los recursos financieros. Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones, la negociación económica del IM con terceras empresas puede suponer un ahorro de dinero suficiente para costear el mismo salario del IM. También remarcar que el IM no acostumbra a estar bajo el paraguas de una Consultora y en consecuencia no tiene que aplicar a su factura de servicios ningún coste derivado de su estructura.

Compromiso y porcentaje alto de éxito. El IM depende única y exclusivamente de los éxitos que vaya cultivando, es su forma de venderse, de hecho, el éxito es su única carta de presentación. El IM sabe además que los clientes satisfechos, con toda seguridad, volverán a contratarlo para otros proyectos. Para asegurar el compromiso, una parte de los honorarios puede estar condicionada a los resultados

Rapidez y bajo riesgo. La empresa no asume ningún riesgo en la contratación ya que puede dejar de trabajar con el IM en el momento que quiera.  La contratación es rápida puesto que la empresa no tiene que entrar en lo largos y costosos procesos de selección que conllevarían el contratar personal en plantilla. El IM, al ser un cargo temporal, no amenaza la posición de los directivos ni empleados de la compañía evitando conflictos internos.

Objetividad. El IM es un profesional no condicionado, no contaminado por lo que pueda ocurrir internamente en la compañía  y que aporta un aire totalmente nuevo. La frase “Thinking out of the box” o lo que es lo mismo “Pensar bajo una nueva perspectiva” encajaría perfectamente dentro del concepto de IM. Por otra parte, el IM es un profesional que no depende de ningún proveedor ni de ninguna solución existente en el mercado de la tecnología y por tanto puede escoger con criterios totalmente objetivos.

Necesito eliminar la brecha tecnológica que se ha abierto en mi empresa. ¿Qué pasos seguirá el IM si lo contrato?

En este caso, que quizá sea uno de los más comunes en el mercado, el objetivo principal del IM será la elaboración y la ejecución de un Plan de Sistemas de Información (PSI) a corto, mediano y largo plazo que tendrá como objetivo la alineación de la tecnología con la estrategia de la empresa.

Básicamente se seguirán cuatro fases muy simples:

1 – Determinar la estrategia de la organización. El objetivo es dar con los objetivos clave sobre los cuales va a girar todo el proyecto para poderlos cubrir de manera efectiva y… sobre todo … no olvidarlos en ningún momento!!!

2 – Análisis de la situación actual e identificación de requisitos. Una serie de reuniones servirán para recopilar la información acerca de los sistemas de información actuales, del sector, del mercado, de la empresa, de sus formas de trabajo y de las tareas que actualmente desarrollan los departamentos y los empleados dentro del ámbito del proyecto así como sus necesidades. El resultado de esta fase debe ser un documento de diagnóstico / requerimientos lo más explícito posible.

3 – Elaboración del Plan de Acción. Este plan de acción, que combinara recursos internos y externos con tareas a desarrollar en el tiempo, no es más que el resultado de la experiencia aportada por el IM junto con las mejores ideas generadas por la gerencia y por el personal de la empresa involucrado en el proyecto.

4 – Despliegue del Plan. Es en este punto donde la responsabilidad del IM va más allá que la de un consultor tecnológico. El IM se encargará de la ejecución / seguimiento del plan para garantizar su éxito.

Es fácil que en el análisis de requerimientos nos demos cuenta de que la empresa necesita adquirir un ERP o sistema de gestión en el mercado. En mi siguiente post comentaré las cosas a tener en cuenta a la hora de seleccionar tanto el fabricante del ERP como el partner que va a realizar la implantación.

¿Qué habilidades debe tener el IM?

Creo que ya he dicho antes que debe ser un tipo polivalente pero a la vez especializado, es decir debe ser generalista en cuanto a tener un conocimiento amplio de la organización empresarial y una visión de la tecnología pero a la vez experto en el proyecto que va a llevar a cabo. El IM, a partir de una visión global realizará una actuación concreta.

Es fundamental que tenga experiencia previa ya que, de hecho, es la parte más importante de sí mismo que está vendiendo.

Por supuesto, resolutivo y ejecutivo. La empresa no busca a alguien que le dé problemas sino todo lo contrario, alguien que se los solucione de manera óptima.

El IM tendrá que gestionar el cambio y en consecuencia tendrá que liderartrabajar en equipo y ser un buen comunicador y motivador.

En fin, al final va a parecer que me esté vendiendo, je, je …

Saludos,